El software de gestión para despachos de abogados en España se mueve en dos modelos de precio. Los productos pensados para despacho pequeño y mediano suelen ir por cuota mensual por usuario, y las plataformas de las grandes editoriales jurídicas trabajan casi siempre con presupuesto a medida tras una demo, sin tarifa pública. ImmigraFlow publica la suya: 99 € al mes el plan Starter, 200 € el Growth y 350 € el Scale, con 14 días de prueba y sin pedir tarjeta.
¿Por qué casi nadie publica los precios?
Porque el modelo dominante en software jurídico es la demo comercial: cuentas tu caso y te preparan un presupuesto. Tiene su lógica cuando el producto se configura mucho para cada despacho. Pero para ti tiene un coste real, y es que no puedes comparar tres opciones sin pasar por tres llamadas.
Mi postura, y la aplico a mi propio producto, es que si un despacho no puede saber lo que cuesta algo sin agendar una reunión, el precio ya es parte del problema.
¿Qué se paga aparte y casi nunca sale en el escaparate?
La cuota de la licencia no es el coste total. Estas son las partidas que aparecen después de firmar.
La migración de tu cartera. Pasar al sistema nuevo los expedientes que ya tienes. Unas veces se cobra como servicio y otras se te deja a ti, que es la versión cara disfrazada de gratis, porque la acabas pagando en horas tuyas.
La formación del equipo. Si el producto necesita un curso para poder usarse, suma las horas de todo el equipo en ese curso.
Los usuarios adicionales. Mucho ojo con las tarifas "por usuario". Un despacho de cinco personas multiplica la cuota por cinco.
Los módulos sueltos. Facturación, firma electrónica o portal del cliente van por separado en bastantes productos, y son justo los que más se usan.
¿A partir de cuántos expedientes sale a cuenta?
Haz el cálculo con tus números, no con los míos. Cuenta cuántas horas al mes se le van a tu equipo en administración pura: perseguir documentación, contestar el "¿cómo va lo mío?", rehacer un formulario porque faltaba un papel, buscar en qué carpeta quedó el pasaporte.
Multiplica esas horas por lo que te cuesta una hora de tu equipo. Si el resultado supera la cuota mensual, el software se paga solo. En despachos con volumen de extranjería ese cálculo suele salir a favor con menos margen del que la gente espera, porque el tiempo de administración se subestima siempre.
Un atajo rápido: cuenta los correos y las llamadas de clientes preguntando por el estado de su expediente en una semana normal. Esa cifra es dinero, y es la primera que baja cuando el cliente puede mirarlo él mismo.
¿Existen alternativas gratuitas?
Gratuitas de verdad y específicas de extranjería, no. Lo que existe es gente montándoselo con hojas de cálculo, carpetas compartidas y un grupo de WhatsApp. Y funciona, hasta que deja de funcionar: aguanta bien con veinte expedientes y se rompe con doscientos, normalmente el día que llega una inspección o el día que alguien se va del despacho con medio sistema en la cabeza.
Si estás en ese punto, antes de pagar nada haz un ejercicio: pon por escrito dónde vive hoy cada cosa. Ese papel ya te dice si lo que necesitas es un software o simplemente orden.
¿Cuánto cuesta ImmigraFlow exactamente?
Starter 99 € al mes o 990 € al año. Growth 200 € al mes o 2.000 € al año. Scale 350 € al mes o 3.500 € al año. Los planes anuales salen a diez meses pagados. La prueba dura 14 días y no pide tarjeta.
Desde el plan Growth la plataforma va con tu marca: tu logo, tus colores y tu dominio, y tu cliente no ve la mía por ningún lado. La facturación sale conforme a VeriFactu, así que no tendrás que montar eso aparte cuando llegue la obligación. No hay permanencia, y si decides irte te llevas tus datos en formato estándar.
Y la migración de tu cartera no la cobro. Me dices dónde tienes hoy los expedientes y te los subo yo.